Eso me pregunto cuando echo la vista atrás. Quién me iba a decir a mí, que cuando nos hablaban en la facultad sobre la comunicación corporativa como el lado oscuro («se gana más, pero no es PERIODISMO de verdad»), que iba a acabar encontrándole el gustillo a esto de escribir para negocios.
Al final, te das cuenta de que no es tan diferente. Lo que cambia es tu producto.
Escribir un buen titular es como escribir un buen copy: en una o dos líneas tienes que conseguir impacto y conversión, que en este caso es que sigan leyendo. Lo de los buenos titulares es una cosa que se tenía muy en cuenta en la edad de piedra, cuando la prensa todavía era consciente de cuál era su producto y cómo tenía que cuidarlo; pero eso ya es otra historia.
Y ahora que ya me he puesto trascendental y he arrancado este blog, vamos a pasar a cosas más divertidas, que me doy por presentada.

